COVID-19: ¿Por qué somos tan irracionales?

Laetitia Vitaud

Editor in Chief

Mireia P. Sabadell

Copywriter & PhD Candidate

La crisis que el mundo está atravesando como consecuencia del Covid-19 viene con una serie de sesgos cognitivos asociados que podrían explicar ciertos comportamientos irracionales, como la obsesión por el papel higiénico. Ante una pandemia que no se llega a entender del todo (pues no tenemos datos concretos y el virus es relativamente desconocido) somos víctimas de, al menos, 4 sesgos cognitivos

  • La heurística de disponibilidad. “Una gran parte de nuestros procesos mentales se guía (…) por esta lógica” (Triglia, s.f.). La heurística de disponibilidad es un atajo mental que hace que nos basemos, únicamente, en la información a la que podemos acceder de manera inmediata, especialmente aquella que recordamos fácilmente (memoria a corto plazo). Este sesgo cognitivo hace que basemos nuestro juicio y nuestra opinión en las noticias de última hora. Así que, cuando las noticias de última hora están exclusivamente relacionadas con el Covid-19, es difícil formarse una visión objetiva de la realidad. La viralidad del Covid-19 es equiparable a la rápida difusión de las noticias falsas (fake news) y las controversias: es difícil mantener una postura racional y no dejarse llevar por “la opinión pública generalizada”. 
  • El sesgo del superviviente (o sesgo de supervivencia, echa un vistazo a nuestro artículo) se produce cuando se sacan conclusiones precipitadas con datos incompletos. Este tipo de atajo mental hace que sobreestimemos las probabilidades de una conclusión, poniendo toda nuestra atención en aquellos únicos sujetos de quienes tenemos datos (“los supervivientes”). En el caso del Covid-19, sin embargo, el nombre de este sesgo mental parece poco afortunado porque los datos que nos llegan de las autoridades no son datos de supervivientes, sino de las personas que se han hecho la prueba ya que presentan síntomas severos o de aquellas que han fallecido. Como consecuencia, es posible que se sobreestime la tasa de mortalidad de este virus, ya que no tenemos suficientes datos de aquellas personas cuyos síntomas son leves o aquellas que no se han hecho la prueba.
  • El efecto bandwagon (o efecto arrastre). Este es un fenómeno que explica por qué ciertas modas y tendencias pueden llegar a viralizarse. Está bien documentado en la psicología conductual y sus aplicaciones son amplias. El efecto bandwagon o efecto arrastre argumenta que la probabilidad de que un individuo adopte una idea, moda o tendencia se potencia si otras personas ya lo han hecho con anterioridad (saliendo un poco del tema, ¿será Rosalía el ejemplo definitivo del efecto bandwagon?). Este tipo de atajo mental conduce a la conformidad, ya que la mayoría de las personas obtienen su información de otras, no por sí mismas. En el contexto del Covid-19, el efecto arrastre puede explicar por qué un gran número de personas empezaron a comprar mascarillas protectoras (o papel higiénico). Básicamente, empezaron a imitar a otras personas que lo hacían, a pesar de la dudosa protección que proporcionan (sí son efectivas para no contagiar a otros si estamos infectados). En este sentido, es mucho más importante lavarse las manos con regularidad durante 20 segundos, evitar tocarse la cara con las manos y evitar el contacto físico con los demás. Es decir, este tipo de atajo mental puede ser positivo siempre que ayude a difundir comportamientos seguros como, por ejemplo, evitar los apretones de manos. 
  • El sesgo de normalidad, también conocido como efecto avestruz, explica la tendencia de algunas personas a creer que todo funcionará de la manera en la que siempre lo ha hecho y a subestimar las probabilidades de cualquier desastre y sus posibles efectos. Es por este motivo que algunas personas, compañías y gobiernos no se preparan adecuadamente ante posibles e inesperados desastres, algo que puede generar consecuencias graves. Lo contrario del sesgo de normalidad es la “reacción exagerada” y el “peor de los casos” (en inglés, word-case scenario). Curiosamente, el sesgo de normalidad y el “peor de los casos” se pueden experimentar al mismo tiempo.

¿Qué impacto tienen estos atajos mentales en las empresas? 

Resulta crucial que los mánagers y líderes de empresas tomen las mejores decisiones en cada momento, ya que no son únicamente responsables de la seguridad física y el bienestar mental de sus trabajadores, sino también de sus clientes. Para ello, los directivos y responsables de personal deben ser conscientes de los atajos mentales hasta ahora comentados y buscar la mayor cantidad de información posible, para evitar caer en este tipo de sesgos o prejuicios. Ante escenarios de crisis como el del coronavirus, seguir las instrucciones oficiales es un comienzo pero, a menudo, será necesario pecar de precavidos e ir más allá de lo que esas instrucciones recomiendan.

Una situación de crisis puede ser la oportunidad perfecta para crear nuevos hábitos y diseñar nuevos rituales y procesos que garanticen la salud y seguridad de nuestros stakeholders. Unas pautas de comportamiento que servirán, sin duda, para minimizar futuros riesgos, una vez pasada la crisis. ¿A qué nos referimos? 

  • Bien planteados, los lavabos de la empresa podrían convertirse en un refugio de limpieza y relajación. De hecho, en la actualidad, es el lugar favorito de muchos empleados para tomarse un respiro.
  • Resulta imprescindible impulsar determinadas prácticas de higiene para minimizar riesgos como, por ejemplo, animar a que los empleados se laven bien las manos cada vez que vayan al baño.
  • Los pomos de las puertas deberían desinfectarse varias veces al día. Una medida para evitar cualquier contagio por este tipo de contacto sería instalar puertas batientes o de apertura automática para acceder a los lavabos. Así, nadie tocaría los pomos y se reduciría el riesgo. 
  • Es recomendable colocar dispensadores de toallas secamanos desechables para que los empleados puedan secarse las manos de forma segura. 
  • También es muy recomendable ofrecer toallitas húmedas a los miembros de la empresa para que puedan desinfectar su teléfono y el teclado del ordenador. El coronavirus puede sobrevivir algún tiempo en estas superficies.
  • Se debe proporcionar gel hidroalcohólico desinfectante para manos a todos los empleados que no tengan acceso a agua y jabón, aunque, este se ha convertido en un producto casi de lujo en las últimas semanas. La inflación en los precios de este tipo de desinfectantes y el intentar hacer negocio con ello, a veces de manera ilegal ha provocado la indignación de la sociedad y requerido la intervención policial.
  • El trabajo remoto, de por sí, es una buena idea, más allá del COVID-19. Si te encuentras gestionando equipos de forma remota, hemos preparado un ebook especial sobre el tema que, seguro, te será de ayuda. Puedes descargártelo aquí
  • La crisis del Covid-19 también nos está haciendo dar cuenta de todas aquellas reuniones que, en realidad, podrían haber sido e-mails. Cuestionar reuniones innecesarias es un buen hábito a mantener no solo durante esta crisis, sino en los meses posteriores. 

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